domingo, 21 de octubre de 2018

Anoche tuve un sueño

Anoche tuve un sueño. En realidad creo tener uno o más sueños todos los días o ¿acaso se puede vivir sin soñar?. No lo sé, pero de lo que estoy seguro es que para soñar hay que estar vivo. Es más, puedo asegurar que esa es la única condición, el resto depende de nosotros.
Dicen los psicoanalistas que en el sueño se hacen presentes contenidos que estaban en el inconsciente. Es decir, aquello que estaba guardado muy dentro de nosotros, que tiene que ver con nuestro pasado, se hace presente en un momento determinado. También dicen que esto, a saber, lo que he explicado anteriormente, nos libera en vistas de lo que nos queda por vivir. Lo que en un momento era pasado, se hizo presente y dio lugar a un nuevo futuro. Vale aclarar que toda su teoría sobre este tema tiene como supuesto básico que sólo se puede soñar dormido.
Hay momentos en nuestra vida en que recordamos hechos pasados “sin quererlo” y no sabemos por qué. La palabra recordar viene del latín, res (cosa) cordis (corazón), es decir, lo que recordamos son las cosas que están guardadas en nuestro corazón. Por lo tanto, aquello que estaba guardado muy dentro de nosotros, que tiene que ver con nuestro pasado, se hace presente en un momento determinado. Muchas veces, esta re-lectura de algunos hechos vividos nos lleva a emprender nuevos proyectos con respecto a la vida que tenemos por delante. Lo que en un momento era pasado, se hizo presente y dio lugar a un nuevo futuro. Como se ve, se puede soñar despierto; esta teoría no hace más que confirmar la hipótesis enunciada en el primer párrafo: la única condición para soñar es estar vivo.
Anoche tuve un sueño. Recordé algunas charlas que tuve con la persona que amo. No me pidan que explique porqué, porque no lo sé, pero si quieren saber para qué, pregúntenle a Dios, o sigan leyendo este humilde relato. Recordé las veces que hablamos sobre nosotros, el matrimonio, el hogar, la familia y los hijos; sobre todo recordaba las charlas que tuvimos sobre nuestros hijos. aquello que estaba guardado muy dentro de mí, que tiene que ver con mi pasado, se hizo presente en ese momento. El pensar en eso me llevó a imaginar un futuro, no muy lejano, donde estuviesen mi Amor, nuestro primer hijo, yo y el Gran Amor. Es decir: Mary, Tomy, Javi y Dios. Lo que en un momento era pasado, se hizo presente y dio lugar a un nuevo futuro. Fue el sueño más lindo de mi vida y por esta razón quiero contárselos.

Desde mi ventana veía a Dios que estaba en el cielo dialogando con una de sus creaturas. Más que creatura era creaturita y al parecer era un bebé muy pero muy chiquitito. Parecía recién salido de las manos del creador porque era hermoso. En cuanto comenzó a hablar, reconocí su voz: era Tomy, nuestro primer hijo. En ese momento empezó un diálogo con Dios que quisiera transcribirles fielmente:
Tomy: Me vas a enviar muy pronto a la tierra... pero ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?.
Dios: Entre muchos ángeles escogí uno para ti que te estará esperando, él te cuidará.
T: Pero dime: aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.
D: Tu ángel te cantará y te sonreirá todos los días, y tú, sentirás mucho amor y serás feliz.
T: ¿Y cómo voy a entender lo que la gente me hable? Si yo no conozco el extraño idioma que hablan los hombres.
D: Tu ángel te dirá las palabras más dulces y tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y cariño, te enseñará a hablar­.
T: ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?.
D: Tu ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar­.
T: He oído que en la tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?.
D: Tu ángel te defenderá, incluso a costa de su vida­.
T: Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor­.
D: Tu ángel te hablará siempre de Mí, y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia... aunque yo estaré siempre a tu lado.
En ese momento reinaba una inmensa paz en el cielo (como toda la eternidad), ya se oían voces terrestres y el Señor estaba por enviarlo cuando Tomy le preguntó suavemente:
T: Dios mío, si me voy dime su nombre, ¿cómo se llamará mi ángel?.
D: Su nombre es Mary, pero tú le dirás MAMÁ”.

Estoy convencido que la razón por la cual tuve este sueño tan hermoso es esa dulce frasecita que me repite mi amada cada vez que me voy de su casa en horario nocturno: “Que sueñes con los angelitos”. En mi vida no hay otros angelitos que ella y nuestros hijitos. 

* Guardo el original de este texto que le escribí a mi novia hace 20 años, para el día de la madre, cuando lo festejábamos a cuenta...



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