domingo, 6 de octubre de 2019

Supe tener diecisiete hace poco más de veinte


Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. A esa edad te creés inmortal y sentís que te queda toda la vida por delante. A su vez cada cosa que te pasa es un mundo y lo vivís con una drámatica existencial profunda e intensa. Y tu cabeza anda a los tumbos entre la fiesta de quinto al terminar el secundario con lo que se viene después en cuanto a elegir una carrera, pensando en el estudio y el trabajo.
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. Recuerdo aquel tiempo, aquel año, con mucha nitidez. Principalmente recuerdo que sin buscarla, la encontré. Nos encontramos. Quizás no estábamos preparados, o tal vez sí. Y me enamoré. Me parecía la chica más linda, la más inteligente, la que mejor me comprendía, a la que más me gustaba escuchar, con quien más disfrutaba compartir mi tiempo.
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. Y la pasaba a buscar para charlar, con cualquier excusa. O simulaba estar de paso para cruzarla en algún lado. Y me levantaba pensando en Ella. Y pasaba el día pensando en Ella. Y me iba a acostar pensando en Ella.
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. Y nos hicimos amigos. Y quise algo más, pero ella sostuvo la amistad. Y seguimos charlando. Y seguimos viéndonos. Y seguimos encontrándonos. Y seguimos saliendo a dar una vuelta. Y seguimos volviendo juntos de cualquier lado. Y seguimos conociéndonos. Y seguimos queriéndonos, cada vez más.
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. Y a esa edad descubrí que aquel que ama debe estar dispuesto a sufrir pero que, a su vez, sufrir por amor vale la pena. Y sufrí mucho por sus no pero valió la pena su .
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. Y fui creciendo. Yo de 17, y Ella de 15. Y fuimos creciendo, juntos. Y aprendimos juntos. Y nos equivocamos juntos, que es una de las tantas formas de aprender. Y fuimos grandes amigos. Y fuimos novios. Y fuimos esposos. Y fuimos padres. Y fuimos amantes. Y fuimos compañeros de vida. Todo eso fuimos, hasta el final.
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. A esa edad cada cosa que te pasa es un mundo y lo vivís con una drámatica existencial profunda e intensa. Pero nunca pensé que en aquellas decisiones que tomé a los diecisiete me estaba jugando la vida. O al menos no tomé conciencia en su momento. Lo decía, quizás lo deseaba, pero no lo sabía. No podía tener certeza que en aquella amistad, en aquel tomarla del brazo, en aquel primer beso, en aquel noviazgo, en aquellos diálogos, en superar aquellas peleas, en cada paso juntos, estaba construyendo mi vida, estábamos construyendo nuestra vida. Y cuando digo nuestra vida digo la mía, la de Ella, y también la de nuestros hijos.
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. A esa edad te creés inmortal y sentís que te queda toda la vida por delante. Y después también. Nos vamos a morir, aunque no vivamos así. Y lo sabemos, pero (casi) siempre pensamos que es después. Y siempre, pero más estos últimos años, con Ella, soñamos envejecer juntos. Nunca imaginé, jamás podría haberlo imaginado a los diecisiete, que mi amiga, mi novia, mi esposa, la madre de mis hijos, se iba a morir antes que yo, y se iba a morir tan joven.
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. Y a esa edad descubrí que aquel que ama debe estar dispuesto a sufrir pero que, a su vez, sufrir por amor vale la pena. Y amé. Y nos amamos. Y sufrimos. Y sufrí. Pero sin lugar a dudas valió la pena amarnos. Y el sufrimiento de hoy es el precio a pagar por tanto amor.
Supe tener diecisiete hace poco más de veinte. Y me acerco a los cuarenta. Hoy soy quien soy porque fui con Ella, desde que supe tener diecisiete, hace poco más de veinte...

viernes, 20 de septiembre de 2019

Creer en la Primavera

No alcanza con la poda para que florezca; es imprescindible que llegue la primavera.
Ante el dolor de las ausencias, en medio del sufrimiento, hay que animarse y arriesgarse a creer en la primavera.
Pasó agosto, y ya estamos en septiembre.
👣💕🌹 — con María Elena Chaves.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Es tu ausencia que se hace presente

Y en ese simple acto rutinario de poner la mesa, al contar 3 platos y no 4 ya te empiezo extrañar. Pasó más de un año de tu partida pero cada vez que me voy a acostar por la noche, o que me levanto por la mañana, la mitad de la cama vacía me recuerda que no estás. Cuando me encuentro tomando un mate por la tarde sin tener con quién compartirlo, con quién charlar... todavía me angustio. O cuando pienso en las vacaciones y caigo en la cuenta que no vamos a poder planificarlas juntos, que no vamos a poder compartirlas, que no vamos a... Se me hace un nudo en la garganta y se me inundan de lágrimas los ojos. Es tu ausencia que se hace presente. Porque seguís estando en mi pasado pero me duele no verte en mi futuro. Y lloro. Y me angustio. Y me duele. No tanto como antes, pero todavía. Quizás no tan seguido, ni tan extenso, pero posiblemente más intenso. Y te hablo. Y te cuento. Y te consulto. Y te pido. Y te imploro. Y me voy calmando... Porque te siento cerca. No como antes, no como quisiera, pero seguís estando. A tu manera. Y te doy las gracias. Y sigo caminando siguiendo el rumbo que soñamos juntos, estrella mía, impulsado por nuestro amor.

martes, 27 de agosto de 2019

Cumple de Lu

Mary, ya es el segundo cumple de Lu sin vos. O al menos sin vos como solías estar antes. Hace 14 años vivíamos uno de esos momentos donde realmente comprendés lo que significa la felicidad. Uno de varios, aunque son pocos los que vivís con tanta intensidad. Nos recuerdo yendo a la clínica de madrugada, muy nerviosos, las contracciones, la cuna armada horas antes, la peli que no pudimos terminar de ver, el trabajo de parto, el nacimiento... 
Pero ya hace poco más de 1 año de tu partida. Parece que fue ayer y, a la vez, parece que fue hace tanto. Te extrañamos, cada uno a su manera. Y te sabemos presente, a tu manera también. Hoy te pido especialmente por Lu. Para que la sigas acompañando, cuidando, amando como hasta ahora... y más. Fuiste, sos y serás su madre, su mamá, por siempre. Tuvo la gracia de ser tu hija y eso la va a marcar toda su vida, gracias a Dios. Los 9 meses que la llevaste en tu vientre y los casi 13 años donde estuviste a su lado dejaron huella profunda y valiosa en su vida. Y seguís estando, y ella lo nota bastante seguido. Gracias... por todo lo que siempre te agradezco y hoy, especialmente, por haberme permitido ser, con vos, el papá de Lu. Te amo, locura. E intercedé para que tengamos un bendecido día en familia..
P.D.: Y como en las fotos... dejate besar, abrazala fuerte, y sonreí con ella... como en esa última foto juntas, en la cama, a casi nada de tu partida.
 


domingo, 25 de agosto de 2019

Domingo bajón

Domingo bajón. Lu y Nico salieron de paseo familiar. Yo me quedé en casa, solo, otra vez enfermo... Mientras espero al médico, y para distraerme, pongo Netflix. Ni bien ingreso me avisa que está la 2da temporada de #Mindhunter. Y aparecen los recuerdos. Me asaltan por sorpresa. Fue la última serie que decidimos ver juntos con Mary. En esta misma cama, donde ahora estoy solo y enfermo. Sin Ella. Y decido verla... Domingo bajón. 👣💕

viernes, 23 de agosto de 2019

Te extraño, siempre...

Te extraño, siempre, de muchas maneras, por muchas razones, y especialmente esta noche que no me siento bien... Necesito que me mires, que me mimes, que me digas qué tengo, que cuides a Lu y Nico, que me cuides a mí, que me digas que me voy a mejorar, que me apapuches... Te extraño y tengo muchas ganas de encerrarme en la pieza, solo, taparme todo y llorar porque no estás acá, conmigo... 😟😢 👣💕

viernes, 16 de agosto de 2019

16 de agosto del 97

El sábado 16 de agosto estábamos con algunos amigos reunidos en el colegio vaya a saber uno para qué. Creo que estábamos preparando un retiro para la Comunidad de Menores. Pasaron a buscarnos Ella y el resto de las chicas. Fuimos a Villa del Parque a jugar al pool. Yo nunca había jugado. Ella tampoco. Yo lo disimulé. Ella no. Fuimos y vinimos todos caminando. Aproveché para acercarme a Ella pero se me hacía difícil. Terminé caminando del brazo con otra para que nadie sospeche pero Ella se terminó sumando, sorpresivamente, de mi otro brazo. Y en un momento, no recuerdo bien por qué, quisimos cambiar de tema. Y con mirada cómplice, acompañada de sonrísa pícara, se dio el siguiente diálogo.
- Uy, mirá las estrellas en la noche, dije.
- Qué lástima que no hay, respondió Ella.
Y nos miramos. Y sonreímos. Y supimos que ese momento mágico nos iba a acompañar por siempre.

- Puede dejarse de decir pavadas y continuar con el relato -me bajó el Negro de un hondazo.
¿Quién ganó al pool? A quién le importa. Tan sólo recuerdo que nuevamente quedamos solos con Ella al final del recorrido.

(Extractos editados de la novela "Sueño de una noche estrellada de verano")