sábado, 18 de enero de 2020

El amor en tiempos...


Es jueves a la noche. Al día siguiente me voy a pasar unos días a una quinta. Entre todos los preparativos me está faltando elegir un libro para llevarme. "Política y Filosofía, no", me dije. "Vamos a relajar". Es que no podría leerlos sin estar marcando, anotando, releyendo, repensando. Opté por ir a mi biblioteca de Literatura. Hace tiempo me propuse leer menos cuentos y más novelas, por lo que el género estaba decidido. Y ahora, en la etapa final de escritura de mi novela, buscaba algo que me inspire y, a la vez, me oriente. Quizás que me ayude a terminar de pulir el estilo.
He leído muchísimo a lo largo de mi vida. Pero también soy consciente que me falta muchísimo. Y sé que no voy a leer todo lo que quisiera. La vida es demasiado corta comparada a los libros que deseo leer. La biblioteca se va ampliando con cada nuevo libro que compro, aunque cada vez soy más selectivo: trato de adquirir lo que voy a leer en el momento. Sin embargo, cientos de libros ya incorporados en otras épocas, como apuesta a futuro, siguen allí, en los estantes, esperando.
¿Cómo elegir mi siguiente lectura de verano? Me puse a observar la biblioteca. Primero llamaron mi atención aquellos libros que ya había leído. Luego pasé a mis deudas literarias, pero un Dostoievski me pareció mucho. Entonces un lomo celeste captó mi mirada. La secuestró. "El amor en tiempos del cólera". Había leído un par de libros de Gabo en el secundario lo que, lamentablemente, me hizo odiarlo. "Crónica de una muerte anunciada" y "Cien años de soledad" implicaron arduos TPs de esos que te sacan las ganas de todo. Pero quise darle una nueva oportunidad, y más dsps d haber escuchado una recomendación de Silvio Rodríguez un rato antes en un viejo reportaje.
Tomé el libro y cayeron unas hojas. "Mierda", exclamé. Eran hojas de otro TP escolar. No mío. Y en ese instante, que fue eterno, recordé una conversación con Mary. Ella lo había leído en el cole y le había gustado. Al fusionar bibliotecas, ya casados, lo habíamos charlado.
Y acá estoy, en la quinta, leyendo... 👣💕📖 @ La Reja, Buenos Aires, Argentina


lunes, 6 de enero de 2020

Transporte


Desde ahora mismo y aquí
Hacia donde quiera que estés
Parte de mi alma
Parte a tu encuentro
Sabes que te llevo dentro mío
Igual que yo sé que tu me llevas dentro
Se trata de un leve pulsar
Que se abre camino hacia tí
Cruzando las estaciones, constelaciones
Los momentos
Digo que esta vida es llevadera
Sólo porque sientes tú
Lo que yo siento
Donde tu estás
Yo tengo el norte
Y no hay nada como tu amor
Como medio de transporte
En este instante
Precisamente
Más canto y más te tengo yo
Presente
Más te tengo yo presente
 

Sueño de una Noche Estrellada de Verano

Es de noche. El cielo estrellado me tiene hipnotizado. Sopla una suave brisa que calma mi espíritu. Un aroma familiar lo invade todo. Tomo un mate. Y otro. Respiro aire puro e intento que recorra todo mi cuerpo. El tiempo pasa lentamente, o más despacio que de costumbre.
Una estrella brilla más que las demás y capta mi atención. La oscuridad de la noche se va iluminando a medida que me demoro en observar esa estrella. Parece que se mueve. O soy yo. O somos los dos. Aparecen unas nubes que pasan cerca, tapando otras estrellas. El cielo ya no está despejado, pero mi estrella sigue brillando. ¿Será la luz de una estrella que ya se apagó?, me pregunto.
Estoy sentado en una reposera azul. Miro alrededor y creo reconocer un patio gris. Al fondo veo algo de verde, como un pequeño jardín. Vuelvo a elevar los ojos al cielo y mi estrella sigue ahí, fiel, brillando. Esa estrella me invita a mirar al cielo nuevamente, y se lo agradezco con una sonrisa cómplice.
De pronto esa estrella se convierte en un ángel, y las nubes que la rodeaban se transforman en unas cataratas. Me lleno de paz. Una hermosa sensación que, ojalá, no se vaya nunca. Y me tomo otro mate. Y el ángel cierra los ojos, eleva sus brazos, y disfruta el sentir las gotas de agua que besan su rostro. Y experimento algo que puedo nombrar, a tientas, como felicidad. Casi que yo también siento el agua mojando mi cara...

martes, 31 de diciembre de 2019

2019

2019. El primer año sin vos desde que nos conocimos allá por el 97. Más de la mitad de nuestra vida juntos. Pero este año no. O al menos no como antes, no como hubiéramos querido. Y se viene el 2020...
Recuerdo una de nuestras charlas en la terraza, a principios de 2018. Tenías miedo. De las pocas veces que tuviste miedo, y quizás la última que lo percibí. Me dijiste, antes de largarte a llorar desconsolada, que posiblemente no ibas a estar con nosotros en momentos importantes de nuestras vidas. Y lloramos juntos. Lloramos mucho. Yo quise consolarte, pero no pude o no supe. Y tenías razón. Lamentablemente tenías razón.
El año que está a punto de empezar es un año de festejos como familia. Así nos lo propusimos desde que comenzó el que está terminando. El 2020 es el año del cumple de 15 de Lu, de la comunión de Nico y su primera década, de mis 40... Pienso en el 15 de Lu y recuerdo que fue uno de los momentos que explícitamente nombraste en aquella charla. Empezamos con los preparativos y, te aseguro, te hacés presente a cada momento, de diferentes maneras. No puedo dejar de pensar que te conocí un par de semanas antes de tus 15, y ahora es nuestra hija la que rumbea para ahí. Increíble.
Mi amor, siguen pasando los meses desde tu partida. Por acá, hacemos lo que podemos. Sentimos que lo estamos haciendo bastante bien y, cada tanto, nos encontramos con tus guiños cómplices de aprobación. Seguinos acompañando, cuidando, amando. Nosotros, desde acá, sabemos que es y será así, y por eso también te seguimos amando, mientras nos dejamos acompañar, cuidar y amar por vos. Gracias por tanto.
Y a medianoche, al levantar la copa, en el brindis, sé que de alguna manera vamos a volver a mirarnos a los ojos, sonreir, y desear que este proyecto de familia, este sueño que iniciamos juntos siga por el camino del amor y la felicidad en la vida de nuestros hijos. Te amo.







martes, 24 de diciembre de 2019

Una nueva Navidad sin Vos

Las ausencias que se recuerdan se hacen presentes. Y hay ocasiones, situaciones, que hacen que esas ausencias sean más intensas... Por ejemplo, “las fiestas”. El compartir en familia, los buenos deseos, los ritos, las decisiones compartidas... todo eso lleva a que se haga patente el llamado “síndrome de la silla vacía”.
Y me puse a releer todo lo que escribí a fines del año pasado, en las primeras fiestas sin Mary físicamente entre nosotros. Las cartas que nos escribimos para las navidades, algunas de las cuales marcaron a fuego nuestra relación. Las navidades compartidas como amigos, como novios, como esposos, como padres. La primera navidad juntos, y la última. Y ahora aflora también la primera navidad sin Ella, y se viene la segunda... ¿Cuántas más serán antes de reencontrarnos a matear en el Cielo?.
Te extraño, mi amor. Porque extrañar no es sentirse vacío sino estar lleno de alguien que se hace presente a pesar de la ausencia. Y ese alguien sos vos. 










jueves, 7 de noviembre de 2019

Cómo pesa tu recuerdo


Cómo pesa tu recuerdo sobre todo en madrugada.
Cuántas noches que no duermo por quitarlo de mi cama.
Cómo pesa tu recuerdo que me aturde, que me llama,
que lo sigo, que me pierdo, que me quedo con las ganas
en el medio del desierto sin una gota de agua.
Cómo pesa tu recuerdo, tu fantasma que me atrapa
Cuando siento que lo tengo se hace humo, se me escapa.
Cómo pesa tu recuerdo, sobre todo cuando ataca
impiadoso, traicionero, sin aviso, por la espalda.
Que me empuja a un mar violento y voy hundiéndome en la nada o en el medio del desierto sin una gota de agua.
Te llevaré toda la vida como una herida imposible de sanar,
cada lugar será una cita, de tu recuerdo con mis sueños
en eterno desencuentro.
Dónde andarás?
Cómo pesa tu recuerdo que me mira, que me habla, que yo mismo me sorprendo repitiendo tus palabras.
Cómo pesa tu recuerdo que me envuelve con su flama
ofreciéndome tu cuerpo y cuando yo le entrego mi alma
me abandona en el infierno donde tu fuego me traga
o en el medio del desierto sin una gota de agua.
Te llevaré toda la vida como una herida imposible de sanar,
cada lugar será una cita, de tu recuerdo con mis sueños
en eterno desencuentro.
Dónde andarás...?
 

domingo, 3 de noviembre de 2019

Anoche soñé con vos...

Anoche soñé con vos
Con tu rostro, tu sonrisa,
Con tu voz
Estábamos en casa,
Una vez más,
Charlando sobre colores
Para pintar nuestro hogar.
¿Habrá sido un sueño...
O recuerdos, o vivencias?
Qué bien se sentía,
Qué lindo que fue.
Pero en el sueño
Soñé que soñaba.
Y me dí cuenta
Que no podía ser más que un sueño.
Y desperté queriendo seguir soñando.
Pero desperté.
No melancólico.
No con tristeza.
Desperté extrañándote.
Pero también desperté sabiéndote presente.
Y mi sonrisa seguía dibujándose en mis labios,
Mientras abría los ojos, lentamente,
Evocando tu rostro, tu voz
Y tu sonrisa.
¡Dulces sueños!
👣💕