martes, 8 de noviembre de 2022

Sabiendo que iba camino a su Cruz

Hace mucho que no escribo en este blog. Este año hice un solo posteo, el 18 de febrero, para nuestro aniversario de novios. El anterior escrito es del 9 de julio del año pasado, para nuestro aniversario de casados. Simbólico. Era un buen cierre, pero…

Hoy es 8 de noviembre. Otro aniversario familiar; no de Mary, no mío, no nuestro. Hace 14 años se ordenaba Joaco, mi hermano, de sacerdote. Escribo 14 años y, de inmediato, me remite a los años compartidos como esposos con Mary. Pero no vengo a escribir sobre eso. Les cuento…

Hace 2 años, para esta misma fecha, pasamos por chat familiar el video oficial de la ceremonia de ordenación (en partes). Al rato, mi hermano me manda un mensaje por privado: «Video 4, minuto 14:36, me liquidó. Es regalo de Dios». Voy a mirar esa parte del video, de una. Chateamos un toque, y le digo hacia el final: «La canción dice, en ese lapso: "Llegada la hora del retorno al Padre, sabiendo que iba camino a su Cruz"».

El video dura un par de horas, ya que muestra toda la ceremonia. Pero ese fragmento, retrata el momento justo en que mi hermano le da la comunión a Mary. Mi hermano, recién ordenado sacerdote, está repartiendo la comunión y, entre todas las posibilidades, solo se ve cuando comulga Mary con él. De fondo, se escucha el comienzo de la canción «En memoria tuya». Joaco tiene una casulla con la imagen del Padre Misericordioso. Mary extiende sus manos y, finalmente, comulga directamente en la boca. En ese instante brilla su mirada y su sonrisa, siendo ella en todo su esplendor. Y se escucha: «Llegada la hora del retorno al Padre, sabiendo que iba camino a su Cruz».

Era el 2008. ¿Sabía Mary, en ese momento, lo que sucedería 10 años después? No lo creo. Más bien diría que seguro no lo sabía. Pero hoy, al volver a ver ese video, entiendo que al llegar la hora del retorno al Padre, a ese Padre Misericordioso, Ella sí supo que iba camino a su Cruz. Cruz del dolor, del sufrimiento, de la enfermedad, del cáncer y de la muerte. Pero también, a partir de ese comulgar, de ese recibir el Cuerpo de Cristo, de ir a su Mesa en Señal de Amor, de su decir «amén» -se ve clarito en el video-, aceptó ese camino a su Cruz con la certeza de la Resurrección, de la Vida Eterna.

«Profundo misterio de amor y ternura, de querer quedarse antes de partir… y aunque nada vemos, nos basta creer… Misterio de fe… En memoria Tuya».


Iluminados por la Cruz

Estás resucitada…

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